Albroksa ha cerrado un año clave en su trayectoria. Ha reforzado su red hasta rozar las 200 delegaciones, ha consolidado su apuesta por la digitalización y ha afianzado un modelo que combina eficiencia operativa, capilaridad y apoyo al profesional independiente.
Al frente de este proyecto, su presidente, Francisco Alcántara Grados, doctor en Economía Financiera y Actuarial por la Universidad Complutense de Madrid y actuario de seguros, ha sabido trasladar la rigurosidad técnica y el conocimiento académico a un modelo práctico que funciona, crece y se adapta a las necesidades reales del mercado.

En esta conversación para Meeting Point, analizamos el balance del año y la visión de futuro de uno de los proyectos más sólidos de la mediación española.
Francisco, Albroksa ha cerrado el año con 21 nuevas delegaciones y una red cercana a las 200 oficinas. ¿Qué elementos han sido clave para impulsar un crecimiento tan consistente en un mercado tan fragmentado y exigente?
El crecimiento de Albroksa se fundamenta en una propuesta de valor real, que permite competir a cada uno de nuestros franquiciados bajo el paraguas de una estructura que descentraliza lo que importa al cliente —tarificación, emisión y gestión de sinestros— y centraliza el resto de las tareas propias del corredor, de carácter más administrativo. Juntos competimos mucho mejor que individualmente.
«Nuestro modelo permite al profesional crecer sin renunciar a su independencia»
Desde 2008 habéis experimentado una evolución notable. Si tuvieras que identificar un punto de inflexión en el desarrollo de Albroksa, ¿cuál destacarías como determinante?
Se identifican tres momentos cruciales en nuestra andadura desde 2008. El primero, nada más nacer, cuando tuvimos que enfrentarnos a la crisis económica y financiera y cambiar sobre la marcha el enfoque inicial de nuestro modelo de negocio, más dirigido a empresas y al sector de la construcción, volcándonos en los primeros colaboradores.
Un segundo momento llega en 2015, cuando decidimos acometer una expansión nacional ordenada mediante el sistema de franquicia, lo que supuso fortalecer nuestros RR. HH. y procesos. Y, por último, 2024, con la entrada en nuestro accionariado de ERSM, que ha supuesto avanzar en nuestra fuerte capacidad aseguradora y lanzarnos hacia una decidida digitalización.
El modelo de “Delegado” franquiciado es vuestra seña de identidad. ¿Cómo ayuda este sistema a que el profesional del seguro gane capacidad, autonomía y acceso a mercados antes inaccesibles?
Nuestros delegados se benefician de una empresa que claramente genera economías de escala, consiguiendo una mayor eficiencia y productividad. La cartera cercana a los 60 MM€ y una nueva producción de 15 MM€ anuales ayudan a conseguir ventajas frente a otras opciones o canales. Además, nuestros 20 empleados que trabajan exclusivamente para la red son una enorme ayuda para el delegado, sea cual sea la naturaleza del riesgo.
Hablas a menudo de excelencia empresarial y cumplimiento de compromisos. ¿De qué manera se materializan estos valores tanto en la sede central como en la relación con vuestras delegaciones?
La búsqueda de la mejora continua es inherente a Albroksa. Nuestro origen en la periferia geográfica y económica nos obligó desde el principio a intentar convertir esa circunstancia en una fortaleza, basada en la autoexigencia por hacerlo bien o, al menos, mejor que otros.
Por otro lado, la llegada continua de nuevos profesionales que se integran en la empresa nos obliga a cumplir con sus expectativas de crecimiento y consolidación. Nuestra capacidad de adaptación a cada una de esas delegaciones es igualmente una exigencia permanente.
La digitalización ha sido uno de los ejes estratégicos de los últimos años. ¿Cómo habéis logrado integrar tecnología, eficiencia operativa y cercanía al cliente sin sacrificar la identidad del corredor?
Nuestra intensa digitalización tiene como objetivo dotarnos de la mejor plataforma posible para el profesional de la mediación. Ahí orientamos nuestros esfuerzos, lo que nos permite posicionarnos con mayor solidez ante el cliente final, ya sea particular o empresa. La tecnología no debe cambiar nuestro modelo de negocio, basado precisamente en el asesoramiento personal y cercano.
Durante este ejercicio habéis reforzado herramientas, procesos internos y soporte técnico-comercial. ¿Qué mejoras consideras más relevantes para el día a día de vuestros delegados?
Este 2025 ha sido un año de importantes novedades: la reestructuración de nuestro organigrama, con nuevos directores técnico, comercial, administrativo, de operaciones y de tecnología; la migración de nuestro ERP a Tesis Broker Manager, que ha supuesto un gran salto cualitativo para nuestras delegaciones; la implantación de nuestro propio control de producción, que nos permite detectar con rapidez anomalías o malas prácticas en la nueva producción; y el inicio del desarrollo de aplicaciones de IA para la retención y defensa de la cartera, la venta cruzada y un chatbot orientado al cliente final.
A ello se suma el inicio de nuestro propio contact center en la oficina de Sevilla para fomentar la contratación de seguros personales entre nuestros clientes, la utilización de Imeureka —el marketplace de seguros de empresa— en nuestros SS. CC. de Cáceres, el inicio de nuestra presencia estable en Madrid, en un espacio de coworking en la zona de Méndez Álvaro, la implantación de la firma digital, un aplicativo que permite un mejor control de las múltiples contraseñas de acceso a las webs de las aseguradoras, entre otras mejoras.
Tienes una formación académica extraordinariamente sólida. ¿Cómo ha influido ese rigor técnico en la construcción del modelo Albroksa y en tu forma de trasladar la teoría a una práctica empresarial que funciona y crece año tras año?
Mi formación académica y toda mi experiencia profesional están, obviamente, al servicio de la empresa. Sí, considero que sin duda han influido en lo que hemos conseguido. Haber impartido docencia universitaria en dirección de operaciones, dirección estratégica o materias actuariales fue muy gratificante, y la empresa conserva rasgos de ese rigor aplicado a la práctica.
Pero, al margen de la titulación académica y de todos los años cotizados, me quedo con el compromiso de intentar cumplir cada día con los anhelos de todos los que hoy conformamos Albroksa.
En un sector cada vez más regulado y competitivo, ¿qué papel seguirá desempeñando el corredor de seguros en los próximos años?
La fuerte regulación y la competencia entre canales, en mi opinión, fortalecen al corredor, ya que es el único profesional de la distribución de seguros que actúa con independencia y que representa realmente al cliente ante las aseguradoras. Los nuevos riesgos hacen que sea una profesión cada vez más revalorizada, algo que ya fue evidente tras la pandemia. Lo importante es que el corredor de seguros cuente con su propio plan de negocio y se sitúe desde una visión empresarial para afrontar los nuevos retos.
Albroksa forma parte de ERSM Grupo y mantiene alianzas con organizaciones de referencia como Adecose y Willis Towers Watson Network. ¿Qué aportan estas colaboraciones a vuestro modelo y a la propuesta de valor que ofrecéis a la red?
ERSM es mucho más que un aliado, es nuestro verdadero socio, tanto en el plano mercantil como en el sentido amplio del concepto de compañero. Nos aporta el saber hacer de una de las principales corredurías de seguros de España, algo que aprovechamos fundamentalmente para incrementar nuestra capacidad aseguradora y para definir con claridad nuestro rumbo en materia de digitalización.
ERSM aporta igualmente estabilidad accionarial, lo que no es poco hoy, y un respeto absoluto por el modelo Albroksa. Contar en nuestro consejo de administración con personas como Ricardo Soler y Salvador Vilallonga es un lujo que aprovechamos para perfilar la estrategia y el cumplimiento de nuestros objetivos.
De Adecose esperamos una representación institucional eficiente, en beneficio no solo de quienes somos socios, sino de toda la profesión. Y en Willis Network encontramos la alianza perfecta con más de cincuenta colegas con los que compartimos una misma visión y el apoyo de una gran multinacional como Willis. En definitiva, estamos orgullosos de estas alianzas, que nos hacen avanzar cada día.
¿Qué balance haces de la VII Convención Nacional y qué conclusiones te gustaría destacar? ¿Qué mensajes crees que se han llevado los delegados tras estos dos días de trabajo, reflexión y puesta en común?
La Convención Nacional de Albroksa es el gran momento en el que toda la familia se reúne. Aprovechamos para hacer balance, dar cuenta de lo conseguido y avanzar hacia los nuevos retos. Este año hemos presentado nuestro nuevo plan estratégico 2026/28, que nos debe llevar desde una facturación actual de 7,3 MM€ hasta los 10 MM€, así como la puesta en marcha de Albroxfera, el ecosistema digital sobre el que apalancaremos el crecimiento y la mejora continua.
Con una sólida formación, una visión empresarial centrada en la eficiencia y una clara apuesta por el profesional del seguro independiente, Francisco Alcántara ha convertido Albroksa en una de las redes de mediación más sólidas y dinámicas del país. Tras una VII Convención que ha reforzado el compromiso de su red y la hoja de ruta del proyecto, la correduría encara el futuro con un propósito claro: ofrecer a los colaboradores un ecosistema de valor continuo que multiplique su autonomía, productividad y capacidad de crecimiento.